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ALEJANDRO HERMOSILLA



FRAGMENTO DE MARTILLO



   En la urbe en la que, a altas horas de la tarde, se escuchan los gritos de los animales sacrificados y se encienden un sinfín de hogueras cuyo humo se revuelve con el hedor que brota de algunas casas abandonadas, contribuyendo a deformar y transformar nuestra concepción del pasado y del futuro aleatoriamente.

Como, en parte, ocurre en los laberintos. Espacios en que la confusión y la incertidumbre son habituales. Y que con razón se han convertido en un símbolo de nuestra cultura, ahora que el mundo entero se ha convertido en uno sin paredes donde el minotauro nos espera en cualquier encrucijada. Algo que sucede constantemente con los efrits en los relatos de Las mil y una noches a los que alude una y otra vez el narrador de Martillo.




(Alejandro Hermosilla, Martillo, Balduque, 2014)

PHILIP LARKIN


VENTANAS ALTAS

Cuando veo una parejita e imagino
que él se la folla y ella toma
píldoras o usa un diafragma,
sé que ése es el paraíso

 
que todo viejo soñó la vida entera:
ataduras y prejuicios desechados
como una cosechadora obsoleta, y los jóvenes
deslizándose sin límites, ladera abajo,

 
hacia la felicidad. Me pregunto si
cuarenta años atrás, mirándome, alguien
habrá pensado: Eso es vida;
nada de dios, ni de sudar de noche 


pensando en el infierno, ni de ocultar
lo que opinas del pastor. Ese y sus
amigos se deslizarán, maldita sea,
libres como pájaros
. Y de inmediato,



más que en palabras, pienso en ventanas altas:
el cristal en donde cabe el sol y, más allá,
el hondo aire azul, que nada muestra,
y no está en ninguna parte, y es interminable.

(Philip Larkin, Poesía reunida, Lumen, 2014. Traducción de Marcelo Cohen y Damián Alou)

MARINA GARRIDO




CICLOTIMIA

mis delirios se transfiguran
en pasajes volátiles,
hogares imaginarios
que resguardan el calor
de unos brazos, una vida
simple de amor y armonía
y yo, maleante,
resigo los recovecos
de párpados tristes,
pleuras de la belleza
que designan mi ser




(Marina Garrido, poema extraído de su blog http://afrika33.blogspot.com.es/)

LUIS ARTIGUE



MAMÁ

Esto no es un disco de jazz free
tan intenso y oscuro como si la cabeza del saxofonista hubiera estallado en mil pedazos
y le hubieran transportado definitivamente a ese mundo austero y crepuscular
con habitaciones pintadas de blanco angelical
que, como santuarios o cimas, requieren silencio y contemplación.


Es más bien la sublimidad intemporal
y la profundidad emotiva
de quien acaba de enterrar a su madre con un puñal entre los dientes
y aún tiene húmedos los nervios,
y el nudo de la corbata negra en carne viva,
y se siente
más provisional
que una gardenia tomando el sol en una playa solitaria y ardiente.


Esto es el sótano frío de la orfandad.


Esto es un grito de dolor
que trata de vaciar mi almacén de la angustia…


El refuerzo metafórico es demasiado cierto como para no desgastarme o tocarte
pero los que compramos y leemos y escribimos poesía nos pulimos unos a otros igual que guijarros dentro de una bolsa,
y esa extravagante idea de comunidad ofrece consuelo
o es el envoltorio
del consuelo…


Esto es también, acaso, la felicidad.




(Luis Artigue, poema inedito. www.luisartigue.es)

MANOLO MARCOS




TRATADO RIDÍCULO DE ANTROPOLOGÍA


El hombre meteorito, el hombre acémila,

con su pulga mayúscula deambula

hecho de firmamento y suela de zapato
por enteros océanos, no va
a ningún desierto sin paraguas.

Minoría descomunal
este hombre compuesto
de horizonte desnudo que pierde la memoria.
Tanta altura brillante
o

lágrima de arena
se acabará algún día,

y fijaremos nuestra residencia
en la primera duna que veamos
por riguroso orden de resurrección.
Amo por tanto su neurona triste.



(Manolo Marcos, Tácticas de payaso, Tigres de papel, 2015)

JESÚS LIZANO


IN MEMORIAM




MI POESÍA

Hay una selva, hay una selva oscura,
un misterioso bosque, un alboroto
de vacilantes pájaros, un coto
en donde suelta estalla el alma pura.
Algo se ha desprendido, la espesura
ahoga el corazón, extraño loto
que busca nueva luz; algo se ha roto
ya que me ahoga el alma la amargura.
¡Hay una selva! ¡Hay una selva! Ahora
siento un perdido bosque, un bosque ignoto
en mi terrible sombra: ¡es la alegría!
Hay una selva, hay una selva y llora
mi corazón sin árboles, piloto
del océano de mi poesía.

(Jesús Lizano, Sonetos (1955-1999), en Lizaria: aventura poética, 1945-2000)

RAMIRO GAIRÍN



baja el otoño
en la ciudad empieza
a oler a cena

el lunes usa
en el parking vacío
ruidos de bosque

la primavera
con un abrigo rojo
cruza noviembre



(Ramiro Gairín, Aguanieve, Isla de Siltolá, 2015)

JESÚS CÁNOVAS MARTÍNEZ



DESGUACE

En el desguace
la hierba es rala y crece
furtiva entre los hierros oxidados.
Raídas estructuras de metal
se amontonan al sol que las calcina;
tuercas, ruedas, asientos, faros,
bidones con aceite y manchas
de grasa pueblan el desahucio,
salpican este viejo cementerio.
Se pudren bajo el sol las amapolas
y en el hastío vuelan sucios pájaros.

Mi viejo coche se amontona allí,
en la chatarra y el abandono,
sin sombra y sin pinar
bajo el sol calcinado,
su descarnada herrumbre al cielo.
Todos los míos, los que ya se fueron,
yacen también amontonados.



(Jesús Cánovas Martínez, Otra vez la luz, palomas, La Sierpe y el Laúd, 2015)

ANTONIO MARÍN ALBALATE



TIEMPO

No, nada.

Sólo grave
(e)dad sobre
la sombra
del tiempo
que pasa
borrando

todo rastro.


(Antonio Marín Albalate, Poemas de cuerpo presente, sinisbnedición.es, 2014)

JOSÉ SILES GONZÁLEZ



PARADOJA

La muerte,
esa fulana maldita
con fama de puta,
es la asalariada peor retribuida
por la vida,
causa y fin de su existencia
...y su principal explotadora.


(José Siles González, Los tripulantes del Líricus, Devenir, 2014)

AMPARO ARRÓSPIDE



¿A ustedes nunca…

 las subieron a un podio, engalanadas?

¿Les tatuaron el alma, les subieron el sueldo,
las hicieron pasar por una aguja, de dos en dos?
¿Les pusieron medallas en los pechos impares
les firmaron autógrafos en el cinematógrafo
les pidieron la mano, el corazón, el hígado?

¿Ustedes nunca fueron vendidas, compradas, construídas
paseadas por los medios de incomunicación?

¿Fueron editadas, distribuídas, censuradas
recibieron royalties pingües y pingüinos reales
fueron admiradas o admirables? ¿Se miraron?

¿Les dedicaron unos minutos de silencio
las dejaron hablar más de lo prudente
las dejaron hablar?

¿Las trajeron en andas y en volandas
les pagaron los viajes y la nocturnidad
les hollaron la almohada, el edredón, el vuelo
les regaron las flores, les cuidaron los gatos
les cuidaron los bebes, les pintaron  los pisos
les bruñeron la cara, les untaron el pelo
les frotaron las lámparas, les pidieron limosna?

¿Las filmaron en cé cé té vé
las fotografiaron con láser ultrasónico
les enviaron mensajes en botella, crípticos, por fax?

¿Las analogizaron, resetearon
las tuitearon
les pulieron las uñas de los pies
les sellaron los labios, las urdieron por dentro
les pidieron permiso, las desautorizaron?

¿Las escucharon ? ¿Las escucharon?

¿Las envidiaron, comprendieron, apreciaron
las devaluaron, las degradaron, fueron vencidas?

¿Fueron derrotadas, obnubiladas
fueron suspendidas, atormentadas
fueron disciplinadas, obedecidas
fueron recomendadas, sugeridas?

¿Las invitaron a cientos de parties?

¿Las hicieron sujeto  de oración pasiva
les lanzaron los dados, les ficharon las huellas
les enseñaron a soñar y a leer
les redactaron la partitura, la desmemoria?

¿Las aclamaron, aplaudieron, maldijeron
las endiosaron, ningunearon, acariciaron
las tremolaron, las usaron, poseyeron
las nacieron, murieron, danzaron
las vistieron, peinaron, callaron
las recordaron, las olvidaron alguna vez?



(Amparo Arróspide, poema perteneciente a su poemario inédito En el oído del viento)

JOSÉ ANTONIO PAMIES



Escribir con el hueso en la palabra
y dejar restos de carne viva en el papel,
saciar la incertidumbre de estar vivo
en cada poro del poema.

Recoger la ausencia que te impulsa
como un desasosiego útil,
hacer propia la lección de ayer
y avanzar obstinadamente ciego
hacia la próxima avenida.

Sellar aquí el pasado que palpita
desde extraños huertos sin voz
y cargar con el matiz de su bagaje,
nacer más desde la misma entraña.


(José Antonio Pamies, Diario nómada, Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca, 2014)

PABLO QUINTANA



BOMBILLAS


y la luz ha roto las bombillas
déjame a mí encargarme de esto
we’re half-awake in a fake empire
no hay motivos para que no duermas
esta noche no hay bombillas
las bombillas han explotado
las intermitencias no existen
y no hay motivos para no dormir
aunque tengas ese temblor
y no consigas aislarte del frío
i’m half-awake in this fake empire
demasiado pronto para el vaho:
no es que vaya a negar tus méritos
pero déjame a mí encargarme
y mañana te pondré al día
cuando despiertes
que para ti ya se ha hecho tarde
y yo nunca uso los relojes




(Poema de Pablo Quintana para Insólitos. Puedes encontrar más textos del autor en  exorpia.blog.com)

PILAR GORRICHO


Tu tiempo es limitado,
de modo que no lo malgastes
viviendo la vida de alguien distinto.
Steve Jobs

IDENTIDADES

Me hubiese bastado con ser alguien
si a vosotros os hubiese sobrado
que fuese yo. 
Os juro que sí, 
hubiese sido piedra para en mi tropezar. 
dos, tres, mil veces. 
El cielo no se mide por sus insomnios
ni por el caer de su preserva quietud.
Me hubiese gustado ser como vosotros,
piernas rotas en medio de un bosque de agua.
Os juro,
me hubiese gustado
llegar hasta vuestra enferma soberanía,
desvestida de estas prudentes selvas.
Poner algo de mi parte
pero todas las tenéis vosotros.



(Poema de Pilar Gorricho para Insólitos. Puedes disfrutar de él también en www.youtube.com/watch?v=asO1cY3kty4 )

PABLO G. BAO


ALGUIEN, ESTA NOCHE

alguien, esta noche
en este mismo instante
está siendo asesinado


alguien, esta noche
en este mismo instante
está durmiendo a la
intemperie
porque su mente y su
alma y su fe
se han quebrantado

alguien, esta noche
en este mismo instante
está amando y es amado
(qué suerte qué suerte)

alguien, esta noche
en este mismo instante
entrecierra los ojos
y se funde en el mundo
y en los hombres

y se resiste al sueño
y al dolor se resiste
y escribe este poema


(Poema extraído de su muro de Facebook)

PEDRO MONTEALEGRE


IN MEMORIAM




PESADILLAS

                                                2


Vendría el hombre y su filo. Las muchachas lloran: arena contra
           el párpado.
El dinero tiene larvas, dientes duros de hematite: el azufre, boca;
no cuerpo: pisada no hay. Ni qué. No es tuyo ese moho. Un lagarto
            rasca:
su uña hace cuenca, voz, sacrificio de una que se parte: rebota en sal.
Palabra sacrificio –letras góticas de hiel– quitada a dentelladas.
            Rocío negro
de la sangre cuando hay polvo. Piedra definida en faro. Acción similar
a la estrella, el cactus del cielo –punzar la mirada– agave, miniatura
           de hidra,
Ikebana de la muerte. Licor nocivo, la duda. El dolor de quien busca
a otra –almendra machacada– bajo arcilla. Arcilla otra, ciudad. Paño
del cielo. Donde hay cielo habría sangre. Nombre donde no. Letras
con tamaño de falange, canino para afilar un hacha, coral de médula, rubí
la muerte siendo tuya, matada de marras. Rostro de mitómano. Mentira
el barro, petróleo, en mixtura. La palabra, lengua que lo toca, amargo
día a día: musgo. Su terciopelo como montura de mosca, porque
te han hecho comer un trozo de espejo. Te rajaron con un hijo.
           El vientre
te lo mordió un topo. Un perro se meó encima de ti: maná. Zodiaco
bordado en los ángeles; el afrecho de los cerdos hecho de oro molido
se derramó sobre ti –son balas besándote–; como hachas dulces y
           coyotes;
como quien busca migas, imitación de palomas. De ese modo te vieron:
cegada por las águilas que devoran la serpiente. Palomas del desierto
contra la azotea de la catedral. Pero tú sólo ingresas en la nave
           del salitre.
Los pilares son huesos. Los vitrales, una nieve salada del todo.
Te metieron entre las nalgas una lata de cerveza. Bebieron los hombres.
           El desierto
es un pañuelo. Te llora la llaga de Jesús: ha bebido. Yo he bebido.
           Ese corte;
mezcal –bilis y hez su calavera. Vendría el reloj macho con su tic.
           El filo
sagrado del vacío. La luna sangrando su agujero. La letra invisible
           del rajar.



(Pedro Montealegre, Animal Escaso, Ediciones Idea, 2010)

JOSÉ LUIS MARTÍNEZ CLARES



TARDES EN SILENCIO

A veces te callas sin previo aviso,
enmudeces para repentinamente
dejar de existir,
te asfixias,
igual que se asfixia la melodía
de los diversos seres
que pueblan la Tierra
para anunciar la llegada de un seísmo.

Hablo de esas tardes
en las que el silencio se alimenta
de todo lo que vas callando,
y crece gelatinoso
saboreando, a cada minuto,
el caudal inquietante
de las respuestas que no se dan,
de los pensamientos que no hacen ruido.

De este modo, fronteriza a tu
destierro,
la tarde transcurre sin palabras,
sigilosa y cobarde,
dilapidando la ternura
como una marisma

de la que ya emigraron todos los pájaros.



( José Luis Martínez Clares, Palabras efímeras, Instituto de Estudios Almerienses, Almería, 2010)

ADOLFO CUETO



POÉTICA SÍSMICA


Un rumor progresivo, un temblor que nos coge
con lo puesto: una gran
sacudida de magnitud alta, que detiene
las horas, nos golpea
de nuevo, removidos de pronto. Su revés
deja un roto, tanta vida deshecha, escombreras, mansiones
derrumbadas, cayéndose (nuestro edificio
ya es esto, es esta casa
derruida). Y gritamos
en seco, respiramos despojos con los labios
quebrados, hormigón desmigado, rajaduras
del alma. Conmovidos, inversos, las palabras
sangrando aún…

                    Y por qué,
y hacia dónde: no saber por qué nada, por qué tú,
por qué todo. Las preguntas no al aire, que se las lleve el
viento, sino a ras
muy de tierra, si es que hay alguien
que escuche: si es que hay alguien ahí afuera, en el lugar
del llanto.




(Adolfo Cueto, Diverso.es, Visor, 2014)

DIEGO DÍEZ MANRIQUE




PALEONTOLOGÍA

No recuerdas quién captó
tu rostro en ese instante,
tampoco cuándo o cómo te tomaron
esa fotografía que hoy contemplas.

Su fondo es neutro.
Neutros también los ojos que te miran.

Apenas reconocen al niño que hubo en ti,
niño casi extinguido,
como esos animales prehistóricos
que recomponen con delicadeza:

sin un rastro de carne
en el puzle de huesos.


(Marcos Díez Manrique, Combustión, Visor, 2014)

JUAN VICO



DOMINICAL
(INTERIOR CON FIGURAS)



La escena es previsible: tú dormitas
medio desnuda y yo voy calibrando
palabras empujado por el roce

de la luz perezosa del domingo;
aunque a decir verdad ningún poema
parece hoy muy dispuesto a resbalar

por la rampa sutil de tu antebrazo.
Pruebo a mirarte entonces de otro modo:
arranco el techo y gloso desde el aire

tu cuerpo reducido a una premisa;
o bien me acerco tanto que no obtengo
de tu piel más que ritmo de un tachón.

Luego espero sin prisa a que despiertes
mientras se hace el café y voy perdiendo
las ganas de escribir bajo la ducha.



(Juan Vico, Still Life, Bellaterra, 2011)