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JOAQUÍN GURRUCHAGA



LVII

El tiempo, de pronto,
desaparece.
Todo continua sin tiempo:
el mar, las calles,
vosotros, nosotros,
tú, yo mismo.
El retorno, la aparición del tiempo
se anuncia por una suave brisa.
Después todo queda como antes,
en silencio.


XXV


Un ser
que ya no está
es el temblor
de una rama
cuando el pájaro
se ha ido.




(Joaquín Gurruchaga, El tiempo, el humo, el pasado, Ed. Calambur.Poesía 5, 1996)

LEO ZELADA



TRANSPOÉTICA


Hace demasiado tiempo que me dura esta resaca maldita.
Hace demasiado tiempo que aguanto esta bohemia incansable.
Hace demasiado tiempo que beso en la noche el oculto misterio.
Hace demasiado tiempo mi cuerpo es literatura.

Bajo mis pestañas de nieve hay un eclipse de luna
y una pregunta
¿El tiempo es un vestido negro que el universo se pone para ti?

Todas las madrugadas de regreso a casa
converso con Cervantes y Quevedo en mi calle
y por la mañana me tomo el café con Lope de Vega.

Salgo de mi habitación
pero mi mente desvaría y contempla auroras boreales
donde otros solo ven faroles cenizas.

Como Alonso Quijano no sé qué es fantasía
o dónde acaba la página en blanco.

Baudelaire se sienta ahora en mi mesa.

Poesía es el candor del poema
En cada baño vomito mis versos imperfectos
y en cada barra de un bar
abjuro de un improvisado confesor al cual
religiosamente maldigo.

En la pista de baile danza la esquiva metáfora,
porque la noche es larga y esto recién empieza.

No juegues con palabras que como infalibles gallinazos
acabaran ahogándote en un vaso de vodka y tónica agua.

Con colegas poetas escribo poemas
a cuatro manos en libretas innombrables,
servilletas y bolis de colores,
mientras hablamos de la vida puta y amores funestos
y echamos una risas con unas copas.
Solo entonces logramos hacerle una zancadilla
sorpresa a la muerte y hacerla caer de culo.

Con abrigo y bufanda devoro este ciudad inmensa.

En las plazas convoco a Lorca y Vallejo,
en cada calle angosta discuto con Bolaño
y en un portal le toco el timbre a Borges y lo despierto.

Como un Jaguar en medio de cazadores blancos,
callado espero mi momento para saltar.

Las horas avanzan
como el universo bajo nuestros pies
mientras el licor es ahora mi sangre.

Estoy tan ebrio de poesía que no necesito beber más.
Pero la noche me llama...

Sigamos entonces adelante,
¡Loca, loca, loca poesía!

Hasta sentir el frenesí azul.
Hasta alcanzar las estrellas en peldaños de plata.
Hasta convertir el insomnio en una autopista
de palabras durante la noche.

Hasta contemplar otra vez el mundo con sorpresa.
Hasta ser la poesía misma, polvo interestelar,
hijo de la madre tierra, poesía hecha carne.


(Leo Zelada, Transpoética, Vaso Roto Ediciones, 2016)

VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ




PALIMPSESTO

 arden los corazones
 cambian las metas
 las direcciones
 las pérdidas
 lo que pudo
 haber sido
 y no fue

 el gesto

 sin embargo

 permanece



(Vicente Muñoz Álvarez, Gas, Ediciones Lupercalia, 2016)

ANTONIO CRUZ ROMERO



NÁUFRAGOS

y llega cada ola a acariciar
esta costa, tan vieja, de poetas
que la han cantado triste antes que yo.

J. MARGARIT



Aquí estuvo Javier Egea antes que yo,
bajo los mismos techos de humedad salina
y envuelto en el delicado
rumor de este antiguo oleaje.
Esas pueden ser las mismas jarcias
y los hierros oxidados; las redes rotas
de los pescadores que respiraban todavía.

(El movimiento del dedo índice...
parece sencillo, acabar la vida así.)


En la fonda resuenan ecos
                                        y voces moribundas
de nautas y poetas sin alma;
es como un cementerio en donde
esperan recuperarla, o al menos robar alguna.


(La dulcificante sonrisa de Noa
difumina los negros nubarrones
que se pierden tras las rocas de volcanes.)


Me pregunto a dónde han ido
a parar las cenizas de los muertos
que aquí han esparcido tan delicadamente:
en donde piso
se encuentra el preciso lugar de los naufragios.




(Antonio Cruz, del poemario inédito Una habitación de hospital con vistas al mar)

ITZIAR MÍNGUEZ ARNÁIZ



HORROR VACUI


Nunca te asustó la hoja en blanco
lo que de verdad temes
más que nada en el mundo
es que lo escrito
se vuelva en tu contra


(Itziar Mínguez Arnáiz, Que viene el lobo, La Isla de Siltolá, 2016)

ANÍBAL GARCÍA



NADIE NOS AVISÓ


Nadie nos avisó que la ciudad
se nutre de las almas solitarias
de los hombres que juegan a vivir.
Por sus acantilados
se lanzan las palabras que no llegan
a traspasar el corazón famélico
de las calles vacías.

Un semáforo en ámbar
avisa del peligro de las puertas
que se cierran detrás de los números rojos
y de las tentaciones de los puentes.
Aparcado en la causa,
yo también soy testigo de los muertos
que yacen en los vasos de ginebra.

Nadie nos avisó de la crueldad
que habita en el silencio de los parques
del frío amanecer
ni del grito que anuncia la llegada
de una nueva existencia.


(Aníbal García, Poemas Bastardos, Editorial Lulú, 2011)

ABEL SANTOS



BLUES FOR MYSELF


¿Cuando tanto he sufrido
quién estuvo
ahí?

¿Quién fue?
Yo.

¿Por qué?

Porque el destino
me hizo
así.

No me alegro
de lo que mi propio destino
me deparó.

Pero
aquí
estoy
yo,

para luchar y
entregarme
a él,

una lucha
a la que me enfrento
día
a
día
sin cuartel.

Cuando Tete Montoliu
tocaba en su piano ciego
Blues for Myself

las sombras
se rompían por dentro
y sonreía el sol.

¿Quién podrá más,
el ocaso
o el amanecer?

Aquí
estoy
yo.

Estoy yo.

Yo.

Al alzarse,
Al caer.



(Abel Santos, JASS, Ediciones Tuertas, 2016)

JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




animales extraños
llenamos los vasos de vino
y de palabras el silencio
para achicar todo el vacío que nos separa
todo en vano
llenamos los vasos de vino
y dejamos reposar los posos del recuerdo
en el fondo de la botella
que apuraré
cuando te hayas marchado


***

indomables como
esos gatos viejos, sucios, cegatos
en un rincón
lamiéndose las heridas de siete vidas
ya no parecen nada
a pesar que un día fueron todo
o no fueron nada
viejos, sucios, cegatos
solos
a los que nadie podrá arrebatarles
la belleza de la dignidad
de animales sin dueño



(José Pastor González, Cuaderno de veredas, Piedra Papel Libros, 2016)

VÍCTOR PEÑA DACOSTA





DESPEDIDA

¿Qué pasa en el futuro?
¿Nos volvemos gilipollas o algo parecido?
Marty McFly


Quizás aún no sea demasiado
tarde para cancelar todo.
Puede que todavía estemos
a tiempo de evitar nuestra tragedia.

¿Cuánto hubieran dado Edipo,
Calisto, Lord Jim, Ofelia
por un segundo de lucidez
antes de la masacre?

Soy de la generación que vio
Airbag en el cine, las autoridades
sanitarias nos dedicaron
más tiempo del merecido.

¿Algún día intentaremos
viajar en el tiempo
y evitar que suceda?

Todos sabemos cómo va a acabar esto.
En unas horas querremos arrancarnos
la cabeza, el hígado y los recuerdos.

Pero ya no queda más que huir hacia
delante. Somos juguetes en manos
del destino. Mensajes cifrados
en botellas rotas. Idiotas
que escupen hacia arriba.

Ya es tarde para salir corriendo.

Vibran los móviles.
Ya
están
aquí.




(Víctor Peña Dacosta, Diario de un puretas recién casado, Ediciones Liliputienses, 2016)

ANTONIO M. FIGUERAS



CONSUELO

Ni siquiera los yanquis ganan siempre.

Acuérdate del Álamo.
A todos nos acompaña el fracaso
como el escolta al presidente.

He visto a muchos héroes
pasar las tardes muertas
en el cementerio de Arlington.

Ya sólo me conformo
con descansar los ojos
por debajo de la cintura
del tiempo.


(Antonio M. Figueras, Nadie pierde siempre, Ediciones Amargord, 2013)

HASIER LARRETXEA



QUE la vida sea un campo de grosellas por recoger,
ahuyentar el viento maligno
sin mordisquear el silbido del bosque frondoso
que de una ráfaga pudre la fruta fresca.

Es necesario cerrar la barrera. Rodear
el piquete con alambre. Que las nubes
no eclipsen las vistas al infinito
de la mañana resplandeciente,
donde el sosiego es placidez de las horas en calma,
del fruto en suspensión.

Que triunfe la ley de la creencia,
donde los cuerpos que vivan
puedan degustar sobre el mantel de cuadros recién desplegado
la cosecha del nuevo solsticio.


(Hasier Larrtxea, Barreras, La Garúa, 2013)

JUAN PEDRO RUIZ



AUNQUE SÉ que me equivoco
Yo digo que la vida es así. Consigue algo
Por lo que siempre has luchado, y cuando lo tengas,
Rómpelo, asesínalo, échalo a perder.

Dios sabe de lo que hablo.


***

FRÍO PATATAS y dios me sonríe,
Me dice chico, estás haciéndolo bien.
Estás creando cauces necesarios
Para tu lucha armada por la supervivencia.
Yo sigo friendo mis patatas
Y entonces un poema, una forma de decir
Aquí en el mundo.
… Amigo, yo sé que esto no te hace
Tanta gracia, pero no te preocupes,
Que no pienso quemar las patatas.




(Juan Pedro Ruiz, poemas inéditos)

VÍCTOR BOTAS



N
o falta quien supone que en sesenta
Mil millones de años, volveremos
A estar igual que ahora (al parecer
El Espacio se estira para luego,
Elástico, encogerse y nuevamente
Otra vez dilatarse), repitiendo
Tú, las profundidades de esos ojos,
Yo, este esperar la muerte de tu mano
Agónica en las mías, aquí mismo,
Justo en este lugar. Pero, por si
Es todo una patraña y nunca más
Se repite la historia y, como yo
Sospecho, el tiempo vuela –eheu fugaces-
Hacia una noche eterna, me parece
Que lo mejor que haríamos sería
(hoy enseño el horacio cosa mala)
agarrar este instante que se va
con uñas y con dientes (haces bien,
haces bien en reírte: esto es muy serio)
sin meta –ni astro- físicas que valgan.


(Víctor Botas, Poesía completa,  Llibros del Pexe, 1995)

AITOR FRANCOS



PLATÓN

Muchas veces pintamos sobre el contorno,
sobre el borde de agosto
casi sólido,
ciegamente, sentidos y figuras
para cuando esto acabe.
Cerradas las ventanas,
nunca más iremos
contra el sol.



(Aitor Francos, Las dimensiones del teatro, La Isla de Siltolá, 2015)

MIRIAM REYES




PARA lugares comunes
hablemos por ejemplo
del olor de la lluvia
en los días de verano.
Al menos es algo que
puede experimentarse
aunque tampoco sea exacto.

No es la lluvia lo que huele
es el asfalto mojado
los árboles plantados en las aceras
y la tierra bajo las aceras
el cemento de las fachadas
la madera barnizada de los bancos
y el nailon barato de nuestros paraguas.

No es la lluvia es lo mojado lo que huele:
nosotros a la intemperie.


(Miriam Reyes, Haz lo que te digo, Bartleby editores, 2015)

DAVID DE DORIAN



ADÁN

Del árbol de la ciencia se balancea un cuerpo.
Vivir había sido bailar borracho a la luna
una danza epiléptica sobre la punta de un alfiler. 
Del árbol de la ciencia solo quedó una astilla de ataúd.



EVA 

Del árbol de la ciencia se balancea un cuerpo
con la serpiente al cuello.
Una erección por un ángel esculpida
para dar alas a la muerte.



(David de Dorian, Nocturno canto del Edén, Borderline Ediciones, 2014)

ANTONIO PRAENA


GRÚAS

Me conmueven las grúas en invierno.
Parecen estar vivas y cumplir
su vértigo llenándose de grajos
que bordan en su acero un pentagrama.

La esencia de las grúas son las aves
de paso.
Las cruces de este siglo,
donde todo se mueve, son las grúas:
inmóviles, calladas, imposibles.

Yo he querido ser grúa muchas veces,
recibir la nevada antes que el mundo,
los pájaros, los rayos matutinos,
y ser desmantelado cuando acabe
la obra en la que elevo humilde carga.

Las grúas son amigas de los pájaros.
Que vengan y se posen en mis hombros
mientras huyen del frío es mi deseo.
Que canten para mí, ser para ellos
el árbol más sencillo, pues apenas
un eje vertical y un brazo abierto
conforman mi estructura permanente.
(Vendrá la muerte a dar vida a este sueño
haciéndome también ave de paso).

Y, mientras, ser tan sólo un trasto útil
entre el cielo y la tierra. Algo invisible
a los ojos de todos pero nunca
al ojo diferente de los grajos.


(Antonio Praena, Yo he querido ser grúa muchas veces, Visor, 2013)

BALLERINA VARGAS TINAJERO

 


ANTES

                   Life is a pity.
                           Jack Kerouac




Es mentira
No es el tiempo
El que hace de nosotros
Lo que somos

Podríamos ser eternamente
El perro que no teme
La ola que no rompe
La lengua que no conoce lo amargo
La carne intacta
La mirada sin sombra
Que contempla sin saberlo
La última tarde de verano

Podríamos haber sido
Lo que ya no recordamos
Lo que fuimos
hace mucho

Antes del daño



(Ballerina Vargas Tinajero, Antolejía: Poemas para limpiar el váter, Ed.Liliputienses, 2015)

NATALIA LITVINOVA



CEREMONIA

La infancia
te hará un palacio de invierno,
sembrará tus verduras,
será tu pájaro
recortado del periódico,
una castaña vista
desde la ventanilla del colectivo.
quemará la casa.
venderá tu fruto.
cortará el pájaro
adherido a la nieve.


(Natalia Litvinova, Esteparia, Ediciones del Dock, 2010)

ANDRÉS MORALES


DESPUÉS

Lo que vino después
ya no importa,
todo el mundo lo sabe. 

Lo que vino después
fue el mar,
de nuevo el mar
y una mujer de mármol
para negarle los hijos. 

Lo que vino después,
en el infierno,
James O’Neill también lo sabe:

Un largo camino de noche
para no encontrar el día.

Un hijo suicida,
otra vez la muerte,
y ahora,
rompiendo sus vasos de oro
y todas las botellas. 


(Andrés Morales, Soliloquio del fuego, Orgon Editores, 1984)