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ISABEL GARCÍA MELLADO



no hay metal más frío
que tus palabras de carretera
cuando ya no existo
y tú le hablas a un pasado
que no comprendo
y tú sufres
y yo sufro
y los dos hacemos del cielo
una cacería horrible



(Isabel García Mellado, La traductora de incendios, Valparaíso Ediciones, 2014)

CÉSAR LLADÓ MONTERO



EN VASOS, EN PÁGINAS

Ya que hoy
sostienes tú
mi cuerpo
por mí,
te dejaré hablar un poco,
te ayudaré a expresar tu reflexión.
Acabaré siendo parte de tu ser,
como tú del mío, lo sé.
No tengo remedio, a cada paso que doy
olvido mi sangre en vasos
olvidados por el mismo tiempo.
No importa el sol que se cae
y se rompe entre mis pies,
aunque después me quede mirando
sus despojos esparcidos.
Mi boca se acostumbró a tu saliva
y lo demás, después de todo,
no importa,
es la nada.



(César Lladó Montero, Lunas, martes y estiércoles, Ediciones 4 de agosto, 2011)

ÁNGEL MANUEL GÓMEZ ESPADA


xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Je te frapperai sans colère
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxet sans haine, comme un boucher”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCharles BAUDELAIRE. Les fleurs du mal
                                          LXXXIII, l’héautontimorouménos


A pesar de su monstruoso aspecto,
Sabes que el Señor Hyde y tú tenéis
Algún que otro punto en común.
Sin ir más lejos, ambos regresáis
A Baudelaire con pasión,
Cuando toda esperanza de lo terrestre
Y lo etéreo os abandona
(Te golpearé sin cólera
Y sin ira, como un carnicero).
Y recuerda que habéis amado
Al mismo tipo de mujeres:
Criadas de bajo estofa, mercaderes
Y jóvenes putas de mirada herida.
Sin embargo, sólo él lo consigue,
Los dioses sabrán cómo:
Arrancarles todo su jugo,
El escaso que la vida les ha dado.
Tú, por el contrario, no volverás a verlas
Después de vuestra primera cita.


 (Ángel Manuel Gómez Espada, Cocinar el loto, La Oficina, 2014)

CARLOS ALABEDRA



LUNA TRAS LUNA

Haces todo
lo máximo
que puedes
por navegar
con dirección
hacia el olvido
y dejar atrás
para siempre
el fantasma
del pasado.

Pero es inútil.



Tu tendencia
es naufragar
una y otra vez
en los mismos
recuerdos.

Así luna tras luna.

Asomado
sin vértigo
al precipicio.



(Poema de Carlos Alabedra extraído de su muro de Facebook)

ALBERTO SOLER SOTO



HAY QUE FOLLARSE AL MONSTRUO


Hay que follarse al monstruo,
lamer la piel escamada de la sombra,
de su nombre besar el centro oscuro,
desear el puñal,
arrojarse.

Hay que vivir por dentro,
sentir la fría piel bajo la piel,
despojar de uno mismo al endriago
latente, su afán de tempestades
es preciso.

Es preciso el abismo
y su embeleso maldito, convocar
la orgía de demonios interiores,
adolecer de uno mismo,
enfermar.

¡Oh, deseo! ¡Oh, vehemencia!
¡Oh, siniestro ardor!
Ámame con daño.




(Alberto Soler Soto, Los tigres devoran poetas por amor, Balduque, 2014)

AMALIA BAUTISTA



VAMOS A HACER LIMPIEZA GENERAL

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.


(Amalia Bautista, Falsa pimienta, Renacimiento, 2013)

LUIS ARTIGUE




BILLIE HOLLIDAY REFINADA Y PELIGROSA COMO UN LADRÓN DE ESMERALDAS




“Y más que la letra es la música y el modo en que 
Billie canta lo mismo que una mujer acariciando el 
pelo de su amante en la penumbra”.
JACK KEROUAC


Porque la adversidad es una mina a cielo abierto de la que extraer certezas
los vapuleados tenemos frecuentemente algo sonoro que contar
-delirio armónico
que cobrará sentido con nuestra ceremoniosa recaída
como toma amplitud la tristeza que albergan las muchachas de alterne
a la luz de una infancia sin vestidos de moda-.
De hecho ahora
Lady Day
puede romper el alma de todo un auditorio
con su canción suicida.
El sonido
fantasmal y aceitoso del disco de vinilo
me devuelve su rostro joven desfigurado
reflejado en un charco.
Lady Day
o la mala conciencia de todo lo aparente;
de la vida diurna.
Hambre. Drogas.
Música desgarrada de esa sacerdotisa
que canta desde dentro como hacen el amor
las muchachas prohibidas de los barrios pobres.
Clama ahora la conciencia de las cosas caras
y la voz de reyerta de ese ángel suburbial,
de esa rueda gastada por las velocidad,
de esa
elocuencia magnética del delirio mesiánico.
Clama.
Duele
la ensoñación sonora de esa diosa traviesa
o el pelo recogido
de una niña desnuda en un cuarto de hotel
ante el primer lamento,
ante el primer orgasmo fingido y exigido,
ante la idea salvaje
que se asoma a la mente roída de Billie Holliday
cada mañana de resurrección
al quedarse mirando los posos del café
(el sufrimiento enseña a defenderse con canciones
de nuestros subterráneos pensamientos tóxicos
y así instruye en el arte escuchar a los dolientes).
Lady Day
agoniza despacio esposada a la cama
en un hospital sucio porque sus melodías
duelen como sus venas.
Y
cierra los ojos.
Se derrama.
Corre
hacia el amanecer…

Se convierte en leyenda

desafiando al ritmo que obliga a envejecer.


(Luis Artigue, Empezar por el número tres [Poesía 1995-2005], Colección "Provincia" de Poesía, Diputación de León, Instituto Leonés de Cultura, 2008)

ROGER WOLFE


EL CENTRO DE TUS DÍAS

Realmente no sabes
cómo ocurren estas cosas.
Simplemente llegan
y te destruyen la vida.
Pensar
no ayuda.
No pensar tampoco sirve para nada.
La cosa está ahí,
royendo el centro de tus días
como una bestia sin misericordia.
No puedes moverte hacia delante.
No puedes moverte hacia atrás.
Estás atascado
entre un pozo sin fondo la pared.
Sin la mujer con la que estar
ni la mujer con la que quieres estar.
El reloj sigue avanzando.
El tiempo es una bomba 
que no acaba de estallar.


(Roger Wolfe, El amor y media vuelta, La Galla Ciencia Ediciones, 2014)

JUAN CAMPOY NAVARRO



EN LA ÚLTIMA SECUENCIA DEL GRITO


Me he quedado a solas
en el centro del grito.

No hay ventanas ni puertas entreabiertas.

Y no sé si la oscura melodía
de este estridente acorde
me salva o me condena.



(Juan Campoy Navarro, Vitrinas Para El Caos, Raspabook, 2014)

JAIME ALEJANDRE



El baño concienzudo
del que va al médico
y sabe que le dirán: te mueres.

La desconfianza del que crece
y descubre quiénes

                   escribirán


los libros de texto de sus hijos.

El tamaño del bote de champú
comprado el día que ya sabes
que durará más que tú mismo,
seguirá en el estante de tu ducha
cuando al fin seas sólo calavera.

                     Lo que queda.



(Jaime Alejandre, Lo que queda, Huerga & Fierro, 2012)

EMMA CABAL



LOS POETAS QUE TE GUSTAN

han estado en la cárcel y en una clínica 
de desintoxicación,
beben, se drogan, son huérfanos
y han sido maltratados por sus padres,
están en el paro y divorciados,
son homosexuales y se han enamorado
con locura,
al menos una vez,
de una prostituta.


Los poetas que te gustan
tienen cosas qué contar.

¿Qué haces tú escribiendo, infeliz?
¿Dónde te crees que vas?
¿A quién puede interesarle
la mediocre vida
de una burguesita,
de una niña pija que vive
en una aburrida
ciudad
de provincias?

Venga,
déjalo ya,
no te esfuerces.

Dedícate a lo tuyo: limpia el polvo,
cuida a tus hijos,
conserva tu trabajo
y a tu marido.

Y si lo que quieres es
hacer algo nuevo,
emocionante,
motivador,
arriesgado...

no estaría de más
que te apuntaras
a un curso
de cocina.


(Poema extraído de su muro de Facebook) 

BEGOÑA ABAD



No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.


(Begoña Abad, La medida de mi madre, Olifante Ediciones de Poesía, 2014)

JUAN C G OTÓN



        EXORCIZANDO TUYONAS

          maldito ditirambo de días, días y más días
                   viciados días de palabras contra palabras.
                            sacrificando quietud
                            ignorando paz
                            vertiendo tranquilidad
                                       al profundo pozo de traición y más traición.

          momentos absurdos
          existencia lineal invocando existencias basura.
                    lágrimas que no bendicen la tristeza
                    lluvia que no hace fértil la tierra.
                             maldita redundancia, maldito silencio.

         un atardecer se cuela por el hueco del oxidado balcón, nubes blancas, 
         azules y grises derraman agua fresca en mi boca sedienta.
                 sucede.



(Poema de Juan C G Otón – Verano '07-. Dirección de su blog: http://kalima001.wordpress.com)

ALICIA MILLÁN



hay una lejanía
que no encuentra el cuerpo

lejanía como sal
que atraviesa nuestra mano

cuando sólo somos agua


***


se me han caído los ojos
-míralos-
les voy dando patadas
como a piedras



(Alicia Millán, poemas extraídos de su blog  La belleza de los puntos suspensivos )

JOSÉ SILES GONZÁLEZ



AQUÍ TAMBIÉN SE PAGA

Pagar el precio
de una vida sin ataduras
vivir despacio sin falsas irresponsabilidades
aguardando el momento
de recibir la factura
por tanta cordura sin freno
Subir el último piso y abrazar
la antena colectiva en una azotea
común
Despedir la estable persecución
de uno mismo
y su indiscutible talento
y respirar el aire dejado por el hueco
de tan apabullante acoso
Iluminar la mirada del que mira
cuando eres tú
solo ante el espejo
ese laminado intrascendente
que tan bien te conocía
hasta ayer mismo
justo antes de la última
y agotadora ceremonia
de despedida.


(José Siles González, El sentido del Navegante, Instituto de Estudios Modernistas, 2000)

SILVIA CUEVAS-MORALES



¿
Y dime, qué hago
con estas manos inútiles
con estas piernas cansadas
con estos pulmones asfixiados
con esta sonrisa falsa
con estos dedos entumecidos
con este cuerpo inservible
con estos ojos que ya no ven?

***

Cuando te regalen mentiras
es recomendable
masticar las vocales con parsimonia,
succionar cada consonante con avidez,
lamer con rabia cada sílaba.

Tragar cada letra con lentitud
- una a una -

Aguantar el tipo mientras sea posible
y cuando no puedas más,
vomitarlas o escupirlas enérgicamente,
en la cara de quien las profirió.


(Poemas de Silvia Cuevas-Morales extraídos de su muro de facebook)

LAIA LÓPEZ MANRIQUE



UNICA ZÜRN

(I)

Todo esto ya existió: otros hablaron de ellos. Tú te
acuestas con tu cuerpo incendiado y fangoso, esquí-
vas el calambre, la mancha, los hilos encontrados,
mientras alguien muy cerca te engulle, cuida de ti,
te cría en el vacío / mientras alguien dice a tu madre
cuál es tu verdadero nombre.

Lo que había ahí también era vida, otro de sus
Cantos remedados. Lo que había ahí, en el ciclo del
hierro, en la forja: tu pulpa en manos del verdugo,
apenas un arco entre lo material y la hipótesis.

¿Qué sucedería si el deseo fuera cierto y fecundo, qué
sucedería si tu boca fuera tragada por la suya? Se
cerraría entonces el colapso impar y roto del miedo,
la extrañeza de quien ama solo a los aparecidos.

           (II)

            sombra sombra sombra
            placa entre placas
            desnivel
            de mi hueso en la tierra
            chirrido de las aves
            santidad del verbo y de la pústula
            santidad de las lenguas que se esconden
            en mi lengua
            yo que he guiado mis pasos
            hacia el eje
            yo
            la escogida
            a quien han hablado los cristales y las hojas
            yo
            la gran ensimismada
            la que surca la materia espiral de un pensamiento
            la que unge los espejos de rasguños
            la que vivió una vida más alta
            y murió una muerte más pura


(Laia López Manrique, La mujer cíclica, La Garúa, 2014)

SILVIA TERRÓN



El fuego y la razón:
habitaciones condenadas 
en las que todo pasa.

Piensa
en el punto ardiente
de la llama,
concéntrico latido
tenedor
de pulsos
desprendiendo
vapor
pétreo.

Piensa en dunas,
arena que reunida
puede volver
a ser montaña.

Las pelusas
también saltan,
son luz
fuera de foco.

Reconozco lo que falta.

Imposible
que al construir no sobre
ni un palmo
entre los edificios,
materiales agotados
que tiemblan
y esconden.

Qué hacer
si al cambiarme un repuesto
el tamaño no encaja…
¿estirarme o recortar
la pieza?

No sabes
si sería menos yo
por desnivelarme,
si podría fundirme
todavía
para sentir
el salvaje infinito
del crepitar
de la llama.



(Silvia Terrón, poema extraído de la Antología de poetas contemporáneas ENÉSIMA HOJA, Editorial Cuadernos del Laberinto)

NEUS AGUADO



CONSEJOS DOMÉSTICOS
 
Sacar a pasear el alma como quien saca un perro,
no permitir que te ladre ni que te lama,
plancharla después del bronceado
y procurar que no se queme, aunque arda.
Consumir el fuego sobrante y, si no hay más remedio,
mandarla una vez más a la hoguera o a la tintorería.



(Neus Aguado, Aldebarán, Ed. Lumen, 2000)

TOÑO BENAVIDES



ALMAS DE JUEVES

Jueves de medias nuevas y prendas delicadas
que huyen del olor de las cocinas.
Salen de casa con cuidado de no rozar las paredes
ni dejar la luz del maquillaje atrapada en los espejos.
Caminan deprisa, atrasan el reloj
para sentir la espera impaciente de algún desconocido.
Van a buscar el tesoro imaginado en escaparates de centro comercial,
a cobrar y pagar los buenos días en moneda falsa, a ignorarse
muy de cerca el temblor de las piernas,
a medirse el reflejo en el cristal de las copas,
a encontrar que son otros en los ojos de los otros.

Jueves de ascensores embotados por la química del perfume,
pavimento traspasado de tacón y paso dolorido,
que remonta la jornada hacia la noche de los bares
iluminados como puertos en la lejanía.
Codo con codo, recelo con recelo
se muerden el vientre del sueño, se tientan las dudas,
y protegen, tras un parapeto de sonrisas,
la bisutería que forra las paredes del corazón.

Construyen, a golpes de martillo y clavos,
sus mil futuros imperfectos
con la madera sobrante de la última demolición.
Pasean la espera por los andenes, le sonríen al teléfono
y cada cual sujeta, como puede, todas las bisagras del cuerpo
para no sembrar de astillas las estaciones.

Y vuelven sobre sus pasos gastados
a colgar las llaves junto al espejo de la entrada
como quien olvidó sacar la basura,
rozando las paredes con el bolso,
almas de jueves.


(Toño Benavides, Gran Sur, Reino de Cordelia, 2014)