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ABEL SANTOS



BLUES FOR MYSELF


¿Cuando tanto he sufrido
quién estuvo
ahí?

¿Quién fue?
Yo.

¿Por qué?

Porque el destino
me hizo
así.

No me alegro
de lo que mi propio destino
me deparó.

Pero
aquí
estoy
yo,

para luchar y
entregarme
a él,

una lucha
a la que me enfrento
día
a
día
sin cuartel.

Cuando Tete Montoliu
tocaba en su piano ciego
Blues for Myself

las sombras
se rompían por dentro
y sonreía el sol.

¿Quién podrá más,
el ocaso
o el amanecer?

Aquí
estoy
yo.

Estoy yo.

Yo.

Al alzarse,
Al caer.



(Abel Santos, JASS, Ediciones Tuertas, 2016)

JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




animales extraños
llenamos los vasos de vino
y de palabras el silencio
para achicar todo el vacío que nos separa
todo en vano
llenamos los vasos de vino
y dejamos reposar los posos del recuerdo
en el fondo de la botella
que apuraré
cuando te hayas marchado


***

indomables como
esos gatos viejos, sucios, cegatos
en un rincón
lamiéndose las heridas de siete vidas
ya no parecen nada
a pesar que un día fueron todo
o no fueron nada
viejos, sucios, cegatos
solos
a los que nadie podrá arrebatarles
la belleza de la dignidad
de animales sin dueño



(José Pastor González, Cuaderno de veredas, Piedra Papel Libros, 2016)

VÍCTOR PEÑA DACOSTA





DESPEDIDA

¿Qué pasa en el futuro?
¿Nos volvemos gilipollas o algo parecido?
Marty McFly


Quizás aún no sea demasiado
tarde para cancelar todo.
Puede que todavía estemos
a tiempo de evitar nuestra tragedia.

¿Cuánto hubieran dado Edipo,
Calisto, Lord Jim, Ofelia
por un segundo de lucidez
antes de la masacre?

Soy de la generación que vio
Airbag en el cine, las autoridades
sanitarias nos dedicaron
más tiempo del merecido.

¿Algún día intentaremos
viajar en el tiempo
y evitar que suceda?

Todos sabemos cómo va a acabar esto.
En unas horas querremos arrancarnos
la cabeza, el hígado y los recuerdos.

Pero ya no queda más que huir hacia
delante. Somos juguetes en manos
del destino. Mensajes cifrados
en botellas rotas. Idiotas
que escupen hacia arriba.

Ya es tarde para salir corriendo.

Vibran los móviles.
Ya
están
aquí.




(Víctor Peña Dacosta, Diario de un puretas recién casado, Ediciones Liliputienses, 2016)

ANTONIO M. FIGUERAS



CONSUELO

Ni siquiera los yanquis ganan siempre.

Acuérdate del Álamo.
A todos nos acompaña el fracaso
como el escolta al presidente.

He visto a muchos héroes
pasar las tardes muertas
en el cementerio de Arlington.

Ya sólo me conformo
con descansar los ojos
por debajo de la cintura
del tiempo.


(Antonio M. Figueras, Nadie pierde siempre, Ediciones Amargord, 2013)

HASIER LARRETXEA



QUE la vida sea un campo de grosellas por recoger,
ahuyentar el viento maligno
sin mordisquear el silbido del bosque frondoso
que de una ráfaga pudre la fruta fresca.

Es necesario cerrar la barrera. Rodear
el piquete con alambre. Que las nubes
no eclipsen las vistas al infinito
de la mañana resplandeciente,
donde el sosiego es placidez de las horas en calma,
del fruto en suspensión.

Que triunfe la ley de la creencia,
donde los cuerpos que vivan
puedan degustar sobre el mantel de cuadros recién desplegado
la cosecha del nuevo solsticio.


(Hasier Larrtxea, Barreras, La Garúa, 2013)

JUAN PEDRO RUIZ



AUNQUE SÉ que me equivoco
Yo digo que la vida es así. Consigue algo
Por lo que siempre has luchado, y cuando lo tengas,
Rómpelo, asesínalo, échalo a perder.

Dios sabe de lo que hablo.


***

FRÍO PATATAS y dios me sonríe,
Me dice chico, estás haciéndolo bien.
Estás creando cauces necesarios
Para tu lucha armada por la supervivencia.
Yo sigo friendo mis patatas
Y entonces un poema, una forma de decir
Aquí en el mundo.
… Amigo, yo sé que esto no te hace
Tanta gracia, pero no te preocupes,
Que no pienso quemar las patatas.




(Juan Pedro Ruiz, poemas inéditos)

VÍCTOR BOTAS



N
o falta quien supone que en sesenta
Mil millones de años, volveremos
A estar igual que ahora (al parecer
El Espacio se estira para luego,
Elástico, encogerse y nuevamente
Otra vez dilatarse), repitiendo
Tú, las profundidades de esos ojos,
Yo, este esperar la muerte de tu mano
Agónica en las mías, aquí mismo,
Justo en este lugar. Pero, por si
Es todo una patraña y nunca más
Se repite la historia y, como yo
Sospecho, el tiempo vuela –eheu fugaces-
Hacia una noche eterna, me parece
Que lo mejor que haríamos sería
(hoy enseño el horacio cosa mala)
agarrar este instante que se va
con uñas y con dientes (haces bien,
haces bien en reírte: esto es muy serio)
sin meta –ni astro- físicas que valgan.


(Víctor Botas, Poesía completa,  Llibros del Pexe, 1995)

AITOR FRANCOS



PLATÓN

Muchas veces pintamos sobre el contorno,
sobre el borde de agosto
casi sólido,
ciegamente, sentidos y figuras
para cuando esto acabe.
Cerradas las ventanas,
nunca más iremos
contra el sol.



(Aitor Francos, Las dimensiones del teatro, La Isla de Siltolá, 2015)

MIRIAM REYES




PARA lugares comunes
hablemos por ejemplo
del olor de la lluvia
en los días de verano.
Al menos es algo que
puede experimentarse
aunque tampoco sea exacto.

No es la lluvia lo que huele
es el asfalto mojado
los árboles plantados en las aceras
y la tierra bajo las aceras
el cemento de las fachadas
la madera barnizada de los bancos
y el nailon barato de nuestros paraguas.

No es la lluvia es lo mojado lo que huele:
nosotros a la intemperie.


(Miriam Reyes, Haz lo que te digo, Bartleby editores, 2015)

DAVID DE DORIAN



ADÁN

Del árbol de la ciencia se balancea un cuerpo.
Vivir había sido bailar borracho a la luna
una danza epiléptica sobre la punta de un alfiler. 
Del árbol de la ciencia solo quedó una astilla de ataúd.



EVA 

Del árbol de la ciencia se balancea un cuerpo
con la serpiente al cuello.
Una erección por un ángel esculpida
para dar alas a la muerte.



(David de Dorian, Nocturno canto del Edén, Borderline Ediciones, 2014)

ANTONIO PRAENA


GRÚAS

Me conmueven las grúas en invierno.
Parecen estar vivas y cumplir
su vértigo llenándose de grajos
que bordan en su acero un pentagrama.

La esencia de las grúas son las aves
de paso.
Las cruces de este siglo,
donde todo se mueve, son las grúas:
inmóviles, calladas, imposibles.

Yo he querido ser grúa muchas veces,
recibir la nevada antes que el mundo,
los pájaros, los rayos matutinos,
y ser desmantelado cuando acabe
la obra en la que elevo humilde carga.

Las grúas son amigas de los pájaros.
Que vengan y se posen en mis hombros
mientras huyen del frío es mi deseo.
Que canten para mí, ser para ellos
el árbol más sencillo, pues apenas
un eje vertical y un brazo abierto
conforman mi estructura permanente.
(Vendrá la muerte a dar vida a este sueño
haciéndome también ave de paso).

Y, mientras, ser tan sólo un trasto útil
entre el cielo y la tierra. Algo invisible
a los ojos de todos pero nunca
al ojo diferente de los grajos.


(Antonio Praena, Yo he querido ser grúa muchas veces, Visor, 2013)

BALLERINA VARGAS TINAJERO

 


ANTES

                   Life is a pity.
                           Jack Kerouac




Es mentira
No es el tiempo
El que hace de nosotros
Lo que somos

Podríamos ser eternamente
El perro que no teme
La ola que no rompe
La lengua que no conoce lo amargo
La carne intacta
La mirada sin sombra
Que contempla sin saberlo
La última tarde de verano

Podríamos haber sido
Lo que ya no recordamos
Lo que fuimos
hace mucho

Antes del daño



(Ballerina Vargas Tinajero, Antolejía: Poemas para limpiar el váter, Ed.Liliputienses, 2015)

ESTEBAN MALDONADO




FRAGMENTOS ÍNTIMOS


1. VÉRTIGO

Me asomé a la madrugada
y me templaban las rodillas.
Caí en sus brazos oscuros.

  
2. CADÁVER

Ha llegado la noche.
Un coro de grillos
cantan al cadáver del sol.

  
3. VIENTO

Escucho sus lamentos
entre los pinos verdes.
Tiene el corazón roto.


4. SOLEDAD

Escribir la soledad
en el centro del silencio.
Sólo escuchamos los versos.
  

5. JARDÍN

Entré en el jardín
y me entregaste
el fruto prohibido de tu cuerpo.
  

6. MISTERIO

El misterio de la ausencia:
el dolor de estar sin ti
pero sintiéndote cerca.

  
7. CORAZÓN

Fuiste dejando tu vida
en las páginas del libro.
Aún siento los latidos.

  
8. AMANECER

Ya ha amanecido.
El jardín está en silencio.
Germina el dolor.

  
9. CENIZAS

Estoy fumando
desde el amanecer.
Mi vida se reduce a cenizas.

  
10. MAR

El sol va sumergiéndose
en el lecho del mar.
Se ahogan mis recuerdos.



(Textos inéditos de Esteban Maldonado) 

NATALIA LITVINOVA



CEREMONIA

La infancia
te hará un palacio de invierno,
sembrará tus verduras,
será tu pájaro
recortado del periódico,
una castaña vista
desde la ventanilla del colectivo.
quemará la casa.
venderá tu fruto.
cortará el pájaro
adherido a la nieve.


(Natalia Litvinova, Esteparia, Ediciones del Dock, 2010)

ANDRÉS MORALES


DESPUÉS

Lo que vino después
ya no importa,
todo el mundo lo sabe. 

Lo que vino después
fue el mar,
de nuevo el mar
y una mujer de mármol
para negarle los hijos. 

Lo que vino después,
en el infierno,
James O’Neill también lo sabe:

Un largo camino de noche
para no encontrar el día.

Un hijo suicida,
otra vez la muerte,
y ahora,
rompiendo sus vasos de oro
y todas las botellas. 


(Andrés Morales, Soliloquio del fuego, Orgon Editores, 1984)

ANTONIO AGUILAR RODRÍGUEZ



CANCIÓN DE LOS GATOS

Nunca pensé que en una vida se pudiera
vivir dos veces. Retornar a casa,
vestir de nuevo las habitaciones,
apuntalar el corazón en el jardín,
decirte buenos días, y que sea cierto,
escuchar esa música que es nueva,
las notas de tus pasos diminutos
a media noche en el pasillo,
decirte amor a ti, de quien apenas sé nada,
amor mío, y que sea cierto.



(Antonio Aguilar Rodríguez,  La noche del incendio,  Huerga & Fierro editores, 2015)

DAVID ROMERO RAPOSO



Llanto por Miguel Hernández

Colmenar de barro inerte,
habitáculos henchidos,
seres enfermos de muerte
con trajes de huesos vencidos.
En el silencio del alba,
en la fría enfermería,
se está rompiendo la calma,
Miguel, solo, se moría.
Que no quiero verlo, que no.
Tumbado, su pecho abierto,
donde marcha lentamente
la suciedad que en su cuerpo
rompe su vida y simiente.
Que no quiero verlo, que no.
Dando un último suspiro,
su cuerpo de mármol blanco,
se aleja de su familia
y se asoma ante el barranco.
Dos cebollas son sus ojos
que miran hacia el vacío
escribe el último verso
con lágrimas de rocío.
Que no quiero verlo, que no.


(David Romero Raposo, La Hija Descalza de la Primavera,  Ed. Poesía eres tú, 2011)

SOLEDAD FARIÑA VICUÑA



me detendré
en los peces

en el instante

en
que
el
aire

desmadejó

su sonrisa
en el temblor de mi
labio



(Soledad Fariña Vicuña, Narciso y los Arboles, Ed. Cuarto Propio, 2001)

GONZALO SALESKY


EPITAFIO


Cuando supo que se acercaba la hora, se decidió a escribir su epitafio. Para ser recordado en el lugar donde vivió siempre, para plasmar algún pensamiento agradable o simplemente para despedirse. Quería dejar algo. Lo necesitaba. Como una especie de consuelo ante su inminente partida.
No sabía qué le esperaba allí, del otro lado. Por más leyendas o historias que supiera, lo aterraba el hecho de comenzar su último viaje sin saber el destino. 

Al fin tuvo la frase exacta entre sus labios y sólo en ese momento sintió que podía partir. Tranquilo, ligero de equipaje y sin cuentas pendientes. Cerró los ojos, y luego de esos nueve meses que le parecieron eternos, nació. 




(Gonzalo Salesky, relato finalista del I Premio Nacional de Narrativa Breve “Villa de Madrid”)

ALBA SABINA PÉREZ




EL SEÑOR K.

El señor K. me ha mirado
Es un señor extranjero
Que se cubre con una bolsa
De papel marrón
Y va a una peluquería
Donde dice la gente
Que inventaron los cráneos.

Él me miró
Pero no podría afirmar
Si tuvo la intención
De hacerme palidecer
De aquel modo
-con solo un ojo vivo
y la cara torcida
hacia el extremo del desierto-.

Cuando se aparta
Alguien confirma
Que el señor K. me ha mirado
Y sé entonces
Que hoy no estoy viva,
Precisamente hoy,
Que tenía tantas ganas
De comer fruta
Y correr
Hacia el pueblo de los italianos,
Precisamente hoy
Que tenía tantos planes.

El señor K. luego,
Sin quizás pensárselo mucho,
-Porque el señor K.
Tiene cuatro cerebros
Como estómagos
Tienen las vacas-
Rumió sus destrezas mentales,
Se sentó a tomar un vino blanco
Y me ignoró de nuevo.

Quiero acabar con todo
Ahora que sé
Que hoy precisamente
No podría pasarme nada peor
Que verme reflejada
En un ojo que no es de cristal.



(Poema inédito de Alba Sabina Pérez)