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MARIAN RAMÉNTOL





INFINITA, PERFECTA Y CON LA SANGRE CANSADA

                                                                A ese ser que ya siempre será de agua 


Con mi cara en la póstuma curva del aire
atravieso los huesos de la vigilia,
 los ojos desasidos,
 para no perderme ninguno de los secretos
 que guardan las vísceras de los buitres.

Así te acompañan mis venas de cáñamo
 con el perfume más triste amarrado a la ventana
 y los días sujetando diez dedos de goma,
 como un chiste de mermelada rancia.

Te me fundes
en la arena de un piano
 de cola muy negro
 reventada de amor y agua,
 y entre las piernas
 un millón de acordes de tu fuga
 sueñan con morir en el próximo parto.

 Cuando los dioses bajan demasiado la voz
 yo sigo manteniendo el equilibrio
 sobre los nombres.
 Asumo el riesgo de las comas
 en los límites atroces de tu huida,
 porque contigo
 la respiración es mucho más asequible,
 mientras las nubes se encargan de ubicarte
 en el mapa empapado de mis ojos. 

Cada pliegue, cada mota
de esta ceniza extranjera en el pecho,
 te recuerda infinita,
 perfecta y con la sangre cansada.


(Marian Raméntol, Primaria, decisiva e inaprensible, La Náusea Ediciones, 2015)

ESTEBAN MALDONADO



ATARDECER


Mientras estoy fumando tranquilamente
en la terraza de un bar,
absorto en mis pensamientos más oscuros,
las misteriosas sombras
asedian lentamente
la desnudez de esta tarde de enero,
cubriéndola de soledades y de miedos,
de fantasmas que aguardan en las esquinas de la noche.

Mientras estoy acabando de fumar
en la terraza de este bar,
observando el confuso desamparo de las calles,
el tiempo agita los cuchillos del frío
y una suave brisa ensangrentada
nos eleva el alma, entre hojarascas secas
y heridos adioses,
hasta la más alta cumbre del silencio.



(Poema de Esteban Maldonado publicado en la revista La RaRa 4, 2015)

SARA ZAPATA



MOSAICO

A veces hay que romperse,
caer de bruces entre sueños
de algodón cortante.
A veces algo empuja
y el alma disciplinada se inquieta
mientras tus pies,
dejan de caminar por inercia,
se ponen en huelga,
te obligan a hacer un alto en el camino,
y da igual si quieres o no,
el crujido te despierta
y ya no hay forma de acallar al lobo.
"Di tu palabra y rómpete"
decía el filósofo,
pues mejor ser vivo mosaico de retales
que pieza muerta de museo.



(Poema de Sara Zapata extraído de su blog http://secantaloquesepierde.blogspot.com.es/ )

JOSÉ DANIEL ESPEJO



ALGUIEN O ALGO


Disfruto de una extensa
comunidad de lectores,
simpáticos, pero fantasmas.
Vienen a verme a todos los recitales,
aplauden con sus manos de plasma.
Pagan mis libros de aire con dinero espectral
que no van a aceptarme en la tienda del chino.
Entonces me sorprendo escribiendo un poema
que está haciendo arrastrar una cadena.
Y otro cubierto con una sábana gastada.
Y otro, muy confuso, grabado en una cinta
con un sonido pésimo, y ruido de fondo.
En todos quiero
mucho a alguien
y hay también una sombra, una angustia,
una búsqueda de algo poco claro.
Esa búsqueda soy yo.
Hasta el final no te enteras.



(José Daniel Espejo, Mal, Balduque, 2014)

JAVIER VAYÁ ALBERT



BLADE RUNNER

No importa
la cacareada elevación del alma humana
reducida a la más mínima expresión
vapuleada por un simple unicornio de origami
mi condición de cazador en tóxicas calles
a través de las ruinas de rígida oscuridad
de nuestra civilización
tan solo violentadas por la sordidez del neón
bajo el cadáver putrefacto de un cielo demolido
apenas visible entre mastodónticos templos
erigidos por inéditas religiones para dioses
tan cobardes como aquel del que heredamos
el trabajo sucio de cada día a imagen y semejanza
no importa
si yo también soy lo que persigo y debo destruir
si me convierto en presa fugitiva de mí mismo
si la memoria es tan fiable como aquella serpiente
fingiendo ser collar derramándose en el escote
de quien aceptó la manera más hermosa de morir
como amargo premio por el pecado de su vida
si la fragilidad de navaja de nuestros recuerdos
dibuja una cicatriz improbablemente dorada
que asoma fugaz y caprichosa en tu mirada
no importa
la criatura superando a su creador
con la ofrenda de su cráneo destrozado
el paraíso perdido encontrado en azoteas
la compasión del monstruo ante su espejo
los versos de lágrima del poeta metálico
devorados por la indolencia brutal de la lluvia
la grandeza efímera y mortal del perfecto instante
las ajadas fotos de piel polilla sobre el piano
nada de esto importa
si te sueltas el pelo y revelas lo único sagrado
si seas lo que seas lo seré contigo
si seremos juntos durante un segundo eterno
lo que demonios sea que seamos.

AURELIO GONZÁLEZ OVIES




No sé si habrá distancia más lejos
que hasta mí. Mientras cae el otoño,
el mismo siempre, sobre esta extensa
tierra que tengo ante los ojos. Mientras
cruzan los buitres el cielo que diviso,
mientras las nubes bajas amenazan
con lluvia, mientras miro y contemplo
mis manos ya manchadas, mientras
hago memoria y recuento mi vida.

¡Qué cerca estoy de nada, qué lejos
de mí mismo!


​( Aurelio González Ovies, No, Cuadernos Fíbula de poesía,  2009)

ALEJANDRO HERMOSILLA



FRAGMENTO DE MARTILLO



   En la urbe en la que, a altas horas de la tarde, se escuchan los gritos de los animales sacrificados y se encienden un sinfín de hogueras cuyo humo se revuelve con el hedor que brota de algunas casas abandonadas, contribuyendo a deformar y transformar nuestra concepción del pasado y del futuro aleatoriamente.

Como, en parte, ocurre en los laberintos. Espacios en que la confusión y la incertidumbre son habituales. Y que con razón se han convertido en un símbolo de nuestra cultura, ahora que el mundo entero se ha convertido en uno sin paredes donde el minotauro nos espera en cualquier encrucijada. Algo que sucede constantemente con los efrits en los relatos de Las mil y una noches a los que alude una y otra vez el narrador de Martillo.




(Alejandro Hermosilla, Martillo, Balduque, 2014)

PHILIP LARKIN


VENTANAS ALTAS

Cuando veo una parejita e imagino
que él se la folla y ella toma
píldoras o usa un diafragma,
sé que ése es el paraíso

 
que todo viejo soñó la vida entera:
ataduras y prejuicios desechados
como una cosechadora obsoleta, y los jóvenes
deslizándose sin límites, ladera abajo,

 
hacia la felicidad. Me pregunto si
cuarenta años atrás, mirándome, alguien
habrá pensado: Eso es vida;
nada de dios, ni de sudar de noche 


pensando en el infierno, ni de ocultar
lo que opinas del pastor. Ese y sus
amigos se deslizarán, maldita sea,
libres como pájaros
. Y de inmediato,



más que en palabras, pienso en ventanas altas:
el cristal en donde cabe el sol y, más allá,
el hondo aire azul, que nada muestra,
y no está en ninguna parte, y es interminable.

(Philip Larkin, Poesía reunida, Lumen, 2014. Traducción de Marcelo Cohen y Damián Alou)

MARINA GARRIDO




CICLOTIMIA

mis delirios se transfiguran
en pasajes volátiles,
hogares imaginarios
que resguardan el calor
de unos brazos, una vida
simple de amor y armonía
y yo, maleante,
resigo los recovecos
de párpados tristes,
pleuras de la belleza
que designan mi ser




(Marina Garrido, poema extraído de su blog http://afrika33.blogspot.com.es/)

LUIS ARTIGUE



MAMÁ

Esto no es un disco de jazz free
tan intenso y oscuro como si la cabeza del saxofonista hubiera estallado en mil pedazos
y le hubieran transportado definitivamente a ese mundo austero y crepuscular
con habitaciones pintadas de blanco angelical
que, como santuarios o cimas, requieren silencio y contemplación.


Es más bien la sublimidad intemporal
y la profundidad emotiva
de quien acaba de enterrar a su madre con un puñal entre los dientes
y aún tiene húmedos los nervios,
y el nudo de la corbata negra en carne viva,
y se siente
más provisional
que una gardenia tomando el sol en una playa solitaria y ardiente.


Esto es el sótano frío de la orfandad.


Esto es un grito de dolor
que trata de vaciar mi almacén de la angustia…


El refuerzo metafórico es demasiado cierto como para no desgastarme o tocarte
pero los que compramos y leemos y escribimos poesía nos pulimos unos a otros igual que guijarros dentro de una bolsa,
y esa extravagante idea de comunidad ofrece consuelo
o es el envoltorio
del consuelo…


Esto es también, acaso, la felicidad.




(Luis Artigue, poema inedito. www.luisartigue.es)

MANOLO MARCOS




TRATADO RIDÍCULO DE ANTROPOLOGÍA


El hombre meteorito, el hombre acémila,

con su pulga mayúscula deambula

hecho de firmamento y suela de zapato
por enteros océanos, no va
a ningún desierto sin paraguas.

Minoría descomunal
este hombre compuesto
de horizonte desnudo que pierde la memoria.
Tanta altura brillante
o

lágrima de arena
se acabará algún día,

y fijaremos nuestra residencia
en la primera duna que veamos
por riguroso orden de resurrección.
Amo por tanto su neurona triste.



(Manolo Marcos, Tácticas de payaso, Tigres de papel, 2015)

JESÚS LIZANO


IN MEMORIAM




MI POESÍA

Hay una selva, hay una selva oscura,
un misterioso bosque, un alboroto
de vacilantes pájaros, un coto
en donde suelta estalla el alma pura.
Algo se ha desprendido, la espesura
ahoga el corazón, extraño loto
que busca nueva luz; algo se ha roto
ya que me ahoga el alma la amargura.
¡Hay una selva! ¡Hay una selva! Ahora
siento un perdido bosque, un bosque ignoto
en mi terrible sombra: ¡es la alegría!
Hay una selva, hay una selva y llora
mi corazón sin árboles, piloto
del océano de mi poesía.

(Jesús Lizano, Sonetos (1955-1999), en Lizaria: aventura poética, 1945-2000)

RAMIRO GAIRÍN



baja el otoño
en la ciudad empieza
a oler a cena

el lunes usa
en el parking vacío
ruidos de bosque

la primavera
con un abrigo rojo
cruza noviembre



(Ramiro Gairín, Aguanieve, Isla de Siltolá, 2015)

JESÚS CÁNOVAS MARTÍNEZ



DESGUACE

En el desguace
la hierba es rala y crece
furtiva entre los hierros oxidados.
Raídas estructuras de metal
se amontonan al sol que las calcina;
tuercas, ruedas, asientos, faros,
bidones con aceite y manchas
de grasa pueblan el desahucio,
salpican este viejo cementerio.
Se pudren bajo el sol las amapolas
y en el hastío vuelan sucios pájaros.

Mi viejo coche se amontona allí,
en la chatarra y el abandono,
sin sombra y sin pinar
bajo el sol calcinado,
su descarnada herrumbre al cielo.
Todos los míos, los que ya se fueron,
yacen también amontonados.



(Jesús Cánovas Martínez, Otra vez la luz, palomas, La Sierpe y el Laúd, 2015)

ANTONIO MARÍN ALBALATE



TIEMPO

No, nada.

Sólo grave
(e)dad sobre
la sombra
del tiempo
que pasa
borrando

todo rastro.


(Antonio Marín Albalate, Poemas de cuerpo presente, sinisbnedición.es, 2014)

JOSÉ SILES GONZÁLEZ



PARADOJA

La muerte,
esa fulana maldita
con fama de puta,
es la asalariada peor retribuida
por la vida,
causa y fin de su existencia
...y su principal explotadora.


(José Siles González, Los tripulantes del Líricus, Devenir, 2014)

AMPARO ARRÓSPIDE



¿A ustedes nunca…

 las subieron a un podio, engalanadas?

¿Les tatuaron el alma, les subieron el sueldo,
las hicieron pasar por una aguja, de dos en dos?
¿Les pusieron medallas en los pechos impares
les firmaron autógrafos en el cinematógrafo
les pidieron la mano, el corazón, el hígado?

¿Ustedes nunca fueron vendidas, compradas, construídas
paseadas por los medios de incomunicación?

¿Fueron editadas, distribuídas, censuradas
recibieron royalties pingües y pingüinos reales
fueron admiradas o admirables? ¿Se miraron?

¿Les dedicaron unos minutos de silencio
las dejaron hablar más de lo prudente
las dejaron hablar?

¿Las trajeron en andas y en volandas
les pagaron los viajes y la nocturnidad
les hollaron la almohada, el edredón, el vuelo
les regaron las flores, les cuidaron los gatos
les cuidaron los bebes, les pintaron  los pisos
les bruñeron la cara, les untaron el pelo
les frotaron las lámparas, les pidieron limosna?

¿Las filmaron en cé cé té vé
las fotografiaron con láser ultrasónico
les enviaron mensajes en botella, crípticos, por fax?

¿Las analogizaron, resetearon
las tuitearon
les pulieron las uñas de los pies
les sellaron los labios, las urdieron por dentro
les pidieron permiso, las desautorizaron?

¿Las escucharon ? ¿Las escucharon?

¿Las envidiaron, comprendieron, apreciaron
las devaluaron, las degradaron, fueron vencidas?

¿Fueron derrotadas, obnubiladas
fueron suspendidas, atormentadas
fueron disciplinadas, obedecidas
fueron recomendadas, sugeridas?

¿Las invitaron a cientos de parties?

¿Las hicieron sujeto  de oración pasiva
les lanzaron los dados, les ficharon las huellas
les enseñaron a soñar y a leer
les redactaron la partitura, la desmemoria?

¿Las aclamaron, aplaudieron, maldijeron
las endiosaron, ningunearon, acariciaron
las tremolaron, las usaron, poseyeron
las nacieron, murieron, danzaron
las vistieron, peinaron, callaron
las recordaron, las olvidaron alguna vez?



(Amparo Arróspide, poema perteneciente a su poemario inédito En el oído del viento)

JOSÉ ANTONIO PAMIES



Escribir con el hueso en la palabra
y dejar restos de carne viva en el papel,
saciar la incertidumbre de estar vivo
en cada poro del poema.

Recoger la ausencia que te impulsa
como un desasosiego útil,
hacer propia la lección de ayer
y avanzar obstinadamente ciego
hacia la próxima avenida.

Sellar aquí el pasado que palpita
desde extraños huertos sin voz
y cargar con el matiz de su bagaje,
nacer más desde la misma entraña.


(José Antonio Pamies, Diario nómada, Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca, 2014)

PABLO QUINTANA



BOMBILLAS


y la luz ha roto las bombillas
déjame a mí encargarme de esto
we’re half-awake in a fake empire
no hay motivos para que no duermas
esta noche no hay bombillas
las bombillas han explotado
las intermitencias no existen
y no hay motivos para no dormir
aunque tengas ese temblor
y no consigas aislarte del frío
i’m half-awake in this fake empire
demasiado pronto para el vaho:
no es que vaya a negar tus méritos
pero déjame a mí encargarme
y mañana te pondré al día
cuando despiertes
que para ti ya se ha hecho tarde
y yo nunca uso los relojes




(Poema de Pablo Quintana para Insólitos. Puedes encontrar más textos del autor en  exorpia.blog.com)

PILAR GORRICHO


Tu tiempo es limitado,
de modo que no lo malgastes
viviendo la vida de alguien distinto.
Steve Jobs

IDENTIDADES

Me hubiese bastado con ser alguien
si a vosotros os hubiese sobrado
que fuese yo. 
Os juro que sí, 
hubiese sido piedra para en mi tropezar. 
dos, tres, mil veces. 
El cielo no se mide por sus insomnios
ni por el caer de su preserva quietud.
Me hubiese gustado ser como vosotros,
piernas rotas en medio de un bosque de agua.
Os juro,
me hubiese gustado
llegar hasta vuestra enferma soberanía,
desvestida de estas prudentes selvas.
Poner algo de mi parte
pero todas las tenéis vosotros.



(Poema de Pilar Gorricho para Insólitos. Puedes disfrutar de él también en www.youtube.com/watch?v=asO1cY3kty4 )